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El costo oculto de edificar una vivienda mexicana por etapas

Construir una casa de forma gradual puede triplicar el presupuesto inicial debido a la inflación de materiales y errores técnicos.

Redacción Lente
Foto: eleconomista.com.mx

Construir una vivienda por etapas, una práctica común en México para evitar créditos hipotecarios bancarios, se ha convertido en un desafío financiero para las familias en septiembre de 2026. La falta de un plan arquitectónico integral y la compra fragmentada de insumos provocan que el costo final supere significativamente las estimaciones iniciales, según reportes de especialistas en el sector de la construcción.

El principal factor de encarecimiento es la volatilidad en los precios de materiales básicos como el acero, el cemento y el cobre. Al adquirir insumos en pequeñas cantidades conforme avanza la obra, los propietarios pierden la capacidad de negociar precios por volumen, además de verse afectados por los ajustes inflacionarios recurrentes. Este fenómeno obliga a las familias a detener los trabajos durante meses, lo cual deteriora los materiales ya instalados y eleva los costos de mantenimiento preventivo.

Otro problema crítico es la ejecución de obras sin supervisión profesional, lo que deriva en decisiones incorrectas y desperdicios de material. Muchas familias optan por contratar mano de obra informal que carece de planes estructurales, resultando en modificaciones constantes sobre lo ya construido. Estos cambios no solo implican el gasto de demolición y desescombro, sino también la pérdida total de los recursos invertidos en la etapa anterior.

Los expertos señalan que, ante el panorama económico actual, la falta de una planeación financiera sólida es el mayor enemigo de la autoconstrucción. Mientras que las políticas de vivienda se enfocan en créditos estructurados, una gran parte de la población continúa levantando su patrimonio bajo esquemas de prueba y error. La acumulación de desperdicios por falta de cálculo técnico y el pago de sobreprecios por compras de emergencia son factores que, acumulados, pueden incrementar el valor de una vivienda hasta en un cincuenta por ciento respecto a un proyecto ejecutado bajo un plan maestro.

Para mitigar estos riesgos, las recomendaciones técnicas sugieren priorizar la cimentación y la estructura completa antes de avanzar en acabados. Asimismo, se subraya la necesidad de contar con un presupuesto detallado que contemple un margen de error ante las fluctuaciones del mercado. La construcción por etapas, aunque parece accesible, exige una disciplina financiera y técnica que, de ignorarse, compromete la estabilidad económica de los hogares a largo plazo.

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